El rol de la microflora en SFC/FM/SII

 

Traducción: María Adhara

Hace unos pocos años, una sección sobre el sistema gástrico para SFC y sus bacterias hubiese sido sólo una frase, no un capítulo. La implicación del sistema gástrico probablemente sería sólo una descripción de la mala absorción de nutrientes.
Estudios recientes han sugerido que las bacterias gastrointestinales o microfloras pueden jugar un papel mayor, posiblemente un rol dominante, en el Síndrome de Fatiga Crónica.

La microbiota tiene un rol en la regulación inmune y los cambios en ella pueden ser la base de un aumento de la incidencia de enfermedades autoinmunes y el asma en los países desarrollados [663], las microfloras sí tienen impacto en la respuesta de estrés.

Un estudio de 2010 cambia la relación entre las microfloras y la enfermedad enormemente. El estudio encontró que los perfiles metabólicos basados en componentes estructurales bacterianos y metabolitos son específicos de cada enfermedad. En otras paalbras, los patógenos determinan diferentes mezclas de microfloras. ¡La mezcla es casi  como una huella dactilar del patógeno! Cada microflora produce diferentes mezclas de aminoácidos, químicos inflamatorios, etc.  Algunas microfloras específicas convierten el alimento más eficazmente que otras y de esta manera han sido asociadas con obesidad [665] [666]. Otras microfloras tienen impacto en el sistema inmune respiratorio y parecen ser sembradas en el proceso del nacimiento (quasi-heredadas). Los transplantes fecales son más exitosos cuando el donante es un pariente de sangre.

De especial interes para los pacientes de SFC es la asociación de los cambios en las microfloras con los desórdenes del sueño, así como los cambios del comportamiento en el Síndrome de Intestino Irritable (SII). Fue encontrado SII en el 92% de los pacientes de SFC en un estudio. No estamos hablando de cambios menores en las microflora sino de grandes desajustes en las poblaciones de microfloras.
Cada persona tiene tiene una firma de microflora única.

Deberíamos apuntar que estamos hablando sobre un montón de tipos y especies diferentes de bacterias. Un total de 947 variedades de Bacteroides y 745 de Clostridium fueron aisladas de 67 niños sanos y 94 tratados con anti-microbiales en un estudio. Para cada familia se pueden encontrar más de mil variedades. Los cambios en los porcentajes de especies pueden ser un factor significativo que sólo ha sido levemente estudiado. Hay más de 1000 especies que comunmente viven dentro y sobre el cuerpo humano sano. Cada persona hospeda alrededor de 150 especies, mayormente en el tracto gastrointestinal (Nature, volumen 464, pág 58, 18 de Marzo 2010) Este perfil único está siendo investigado como un equivalente (o mejoría) de la huella dactilar (New Scientist, volimen 215, número 2875, pág 36, 28 julio 2012). Gemelos idénticos que raramente pueden ser distinguidos por el ADN son fácilmente diferenciados por el uso de las bacterias de la piel. Un episodio muy antiguo del Dr.Who usaba un “aparato de historia”, un escáner que determinaba quién fue la última persona que sostenía un objeto. En aquel entonces esto era ciencia ficción; hoy ha sido demostrado que la huella de las bacterias de la piel permanecen y pueden ser detectadas hasta dos semanas después en los ratones del ordenador, el teclado y las mesas (Proceeding of the National Academy of Science, volumen 107, pág 6477)

Microfloras del SFC
Nuestro actual conocimiento de las microfloras del SFC es limitado, pero hay muchos desajustes de familia de microfloras en comparación con los vistos en los sujetos de control.

  • Especies Enterobacterias elevadas (240%)
  • Hongos elevados
  • Bacterias Gram positivas D/L productoras de lactato elevadas
  • Klebsiella/Enterobacter elevadas
  • Streptococcus elevados
  • Escherichia coli reducida[698](50% menos) en el 62% de los pacientes de SFC
  • Especies de Bacteroides reducidas en el 25% de los pacientes de SFC
  • Epecies de Bifidobacterium reducidas (30%)
  • Especies de Lactobacillus reducidos.

Esto fue hecho desde una muestra de pacientes de SFC, y se espera que esos individuos tengan cambios diferentes dependiendo de sus patógenos (y sus genes). Este simple modelo explica la amplia variedad de manifestaciones de laboratorio y síntomas vistas en el SFC. Los patógenos, microfloras y genes determinan las manifestaciones clínicas.

Las microfloras apoyan a los patógenos
El evento desencadenante para el SFC puede ser un cambio en las microfloras que terminó por activar patógenos, alterando las microfloras aún más. Pensemos en un cambio de las microfloras que hace descender la lisina e incrementa la producción de arginina: es sabido que esta combinación reactiva algunos herpevirus. La sobreproducción de tripsina reactiva los virus de la gripe. La microflora y los patógenos están correlacionados. Los patógenos alteran la microflora y las microfloras alteran los patógenos. Una segunda ruta aparece desde un hallazgo sorprendente sobre la gran incidencia del ARN viral encontrado en muestras estomacales comparada con los controles. El ARN viral se incorpora a las microfloras nativas, produciendo mutaciones dañinas.

Los probióticos pueden ser mortales
Los probióticos no son un tratamiento sin riesgos, al contrario de la creencia popular.
“Hay una necesidad urgente de definir mejor su uso clínico apropiado, especialmente porque los probióticos no son siempre benignos. Hay muchos informes de infecciones causadas por probióticos y en particular en pacientes luchando con “noeters” intravenosos. El uso de probióticos puede incluso ser mortal: en un estudio clínico examinando probióticos para la pancreatitis, el ensayo tuvo que ser interrumpido antes de tiempo porque el grupo de los probióticos empezó a estar mucho peor. Hubieron 24 muertes en el grupo de probióticos y 9 en el grupo de control, y nueve casos de isquemia intestinal en el grupo de probióticos mientras que no se observó ninguno en el caso de control. Los resultados de este estudio ilustran bien como puede que aún no entendamos del todo los complejos mecanismos de acción de los probióticos, y la urgente necesidad de determinar mejor las bases científicas para su función. Este estudio clínico usó probióticos rigurosamente testados, así que no es difícil imaginar los peligros potenciales adicionales que pueden estar detraś de los probióticos controlados inadecuadamente.
Afortunadamente, el uso de probióticos es generalmente seguro y presenta grandes promesas de eficacia clínica en muchos desórdenes gastrointestinales, pero todavía queda mucho camino por andar. Los estudios actuales en esta área y un mejor entendimiento de las interacciones huesped-microbio a través de los ensayos actuales en el microbioma humano indudablemente van a llevar a mayores avances en este importante campo de la investigación gastrointestinal.

Elaine O. Petrof, Probiotics and Gastrointestinal Disease: Clinical Evidence and Basic Science

Los probióticos también pueden causar inflamación en algunas condiciones.
En mi  próximo post  voy a echar un vistazo a los probióticos que han sido documentados para ayudar a estas condiciones.

(c) 2012 Ken Lassesen

 

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